|
PRESENTACIÓN


Las corridas de toros y novillos, así como los encierros y capeas con reses
bravas, son espectáculos de enorme raigambre popular que se celebran en
la práctica totalidad de los municipios de nuestro país como consecuencia
de la más que milenaria unión del hombre y el toro en nuestra Península
Ibérica.
Decía Ortega y Gasset que la historia del toreo está ligada a la de España,
tanto, que sin conocer la primera, resultará imposible comprender la segunda.
Y así continúa en la actualidad, pues serán casos aislados en nuestro
territorio las localidades que no lleven a cabo festejos taurinos durante sus
fiestas patronales o en otras fechas de interés.
La simbiosis nacional entre hombre y toro se magnifica en momentos de
celebración donde la diversión debe estar asegurada. Es entonces cuando el
animal totémico hispano recorra las calles de nuestras poblaciones y cientos
de aficionados arriesguen su vida con la única satisfacción de haber burlado
la embestida de un ser de aparatosas defensas, que quintuplica su peso
y es más rápido en carrera lineal.
Algo de difícil explicación conduce a la relación entre personas y reses bravas,
sólo un sentimiento interior que únicamente conoce el que lo ha experimentado
hace que se abandone una barrera para quebrar a un toro, cara
o cruz en un segundo, la pena o la gloria.
Pero a pesar de todo, los festejos populares proliferan y cada vez son más
los espectáculos que se celebran y las modalidades de concursos y demostraciones
públicas con recortadores, anilladores y emboladores que tienen
lugar en nuestros municipios, lo que lleva a reglamentar un tipo de espectáculo
que huye de normas y reglas fijas, pero que su peligrosidad y alto
riesgo son motivo de preocupación por parte de todas las administraciones
implicadas en su desarrollo, especialmente la local, pues será allí donde se
desarrolle el evento y sus dirigentes municipales aparecerán como los responsables
de un espectáculo que deberá celebrarse con la aplicación de la
normativa vigente en su integridad.
Consecuencia de todo lo anterior es la celebración de estas jornadas, donde
deberán salir a la palestra todo tipo de cuestiones que ayuden a que el desarrollo
de los espectáculos taurinos en nuestros municipios tenga un grado
de absoluta garantía.
D. Javier Lambán Montañés
Presidente de la Excma. Diputación Provincial de Zaragoza
|